
Archipiélago en mi pensamiento es una de las obras centrales presentadas en la exposición La Columna Infinita, curada por Alicia Chillida en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.
La instalación monumental desarrolla un lenguaje escultórico basado en la acumulación vertical. Kcho construye una estructura ascendente compuesta por elementos simples cuya repetición genera una poderosa sensación de monumentalidad y expansión simbólica.
En esta obra, embarcaciones precarias —ensamblada a partir de fragmentos de madera, cuerdas, objetos encontrados y restos vinculados al mundo marítimo— se convierte en la metáfora central de la instalación. Suspendidas y articuladas dentro de una estructura vertical, las barcas se transforman en parte de un “archipiélago” escultórico que evoca la condición de insularidad que define tanto la geografía como la experiencia emocional de Cuba.
El agua, aun cuando no está físicamente presente, permanece como elemento conceptual constante en la obra. Para Kcho, el mar representa al mismo tiempo conexión y separación: la frontera natural que configura la vida en la isla y que, a la vez, se convierte en horizonte de nostalgia, memoria y migración.
A lo largo de su práctica, el artista utiliza con frecuencia materiales recolectados durante sus recorridos por la costa cubana o por las calles de La Habana: piezas de madera, cuerdas, vidrio, ropa y restos de pequeñas embarcaciones. Estos objetos, marcados por el uso y el paso del tiempo, son reensamblados mediante procesos de carácter artesanal que establecen un vínculo entre arte, paisaje y cultura popular.
Nacido en la Isla de la Juventud, al sur de la isla principal de Cuba, Kcho ha desarrollado una obra profundamente marcada por una doble condición de insularidad. Sus esculturas evocan viajes marítimos y embarcaciones improvisadas que, sin embargo, rara vez llegan a destino. En ese sentido, sus barcos varados se convierten en metáforas de la imposibilidad de escapar de la memoria, del origen y de la identidad.
En Archipiélago en mi pensamiento, la embarcación emerge verticalmente como si intentara trascender su propia condición. La estructura se convierte así en un monumento y, al mismo tiempo, en una arquitectura frágil: una navegación imposible a través de la memoria, el desplazamiento y la pertenencia.
Sexta Bienal de La Habana, Castillo de los Tres Reyes del Morro, La Habana, Cuba, 1997.
Serie Americana. I Kcho, Galerie nationale du Jeu de Paume, París, Francia, 1998.
Encuentros. Kcho and Nauman, Museum of Contemporary Art Chicago, Estados Unidos, 1999.
La Columna Infinita, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Palacio de Cristal, Madrid, España, 2000.
En ningún lugar como en casa, Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, La Habana, Cuba, 2020–2021.