Sem Terra à Vista

Sobre Sem Terra à Vista
Sem Terra à Vista, comisariada por Paula Cabaleiro en el Centro de Arte Oliva (Portugal), propone una nueva lectura de la Colección Norlinda y José Lima a partir de una reflexión sobre las incertidumbres que definen nuestro presente. Más que abordar problemáticas aisladas, la exposición construye un paisaje simbólico en el que la migración, la guerra, la polarización política, el cambio climático, las desigualdades sociales y la fragilidad de las democracias aparecen como expresiones interconectadas de una misma crisis humana y ética. Reuniendo artistas de diferentes generaciones, culturas y lenguajes, la muestra invita a ejercitar el pensamiento crítico y a reconsiderar los fundamentos morales, sociales y políticos de la contemporaneidad.
Diálogo curatorial
Dentro de este marco curatorial, Enséñame la isla adquiere una resonancia particular. Realizada en 1998 durante la estancia de Kcho en la residencia Atelier Calder, en Saché (Francia), la obra pertenece a una serie de móviles desarrollados por el artista en aquel período. El móvil introduce una dimensión física del movimiento, el equilibrio y la oscilación. Kcho asume la herencia formal de Calder como homenaje y, al mismo tiempo, la transforma en un lenguaje propio para reflexionar sobre la experiencia humana.
En palabras del artista:
"Enséñame la isla fue una obra que realicé durante mi estancia en la residencia Atelier Calder, en Saché. Formaba parte de una serie de móviles que desarrollé allí. La tenía en el estudio y todos los días interactuaba con ella como una especie de ritual o juego: golpeaba el saco de boxeo y la obra comenzaba a girar."
Ese gesto permite comprender la pieza desde una dimensión activa. De un lado, una embarcación; del otro, un saco de boxeo. Al activarse, la obra altera su equilibrio y modifica continuamente la relación entre desplazamiento, resistencia y búsqueda. La pieza no representa simplemente la incertidumbre: la pone en funcionamiento. El desplazamiento, la resistencia y la búsqueda de un horizonte dejan de ser ideas abstractas para convertirse en una experiencia física, móvil e inestable.
Su título, Enséñame la isla, establece además un diálogo especialmente sugerente con Sem Terra à Vista. Si la exposición parte de la imagen de un mundo sin tierra a la vista, la obra formula el deseo de encontrar, reconocer o volver a imaginar la isla. Entre la ausencia de certezas y la búsqueda de orientación, la pieza condensa una de las preguntas fundamentales de la muestra: ¿cómo habitar un mundo en el que todo horizonte permanece incierto?
Mónica González