Kcho, the rustic of Cuban art

Gerardo Mosquera Art Nexus No.3, enero de 1992 pp. 160-161
Kcho es el rústico del nuevo arte cubano. Aunque trabaja el paisaje con componentes del paisaje mismo, su obra no está motivada por una investigación semiótica. La determina una mística de la naturaleza y sus materias, donde el uso de éstas adquiere un sentido de comunicación con el hombre. Este “trascendentalismo”, y la directa estructuración simbólica de las piezas, diferencian su arte de la mayor parte de las proposiciones con la tierra y los elementos naturales. En Kcho la mística de los materiales y la naturaleza procede de Juan Francisco Elso y Ana Mendieta, a quienes reconoce como inspiradores. Pero mientras ellos eran intelectuales urbanos abiertos hacia un sentimiento, un simbolismo y una experiencia “primitivos” de la tierra, él ha hecho más bien el cambio inverso. Su intimidad con la naturaleza es absolutamente natural, espontánea: alguien crecido entre matas y palos que ahora hace arte con ellos. Un “campesino” Land artist y artista ecológico, un arte povera de los pobres. Porque su naturalidad ingenua está modulada por una visión de artista contemporáneo. No estamos ante un naif: nos enfrentamos con una poética rural de primera mano, íntima, expresada mediante recursos de la plástica actual. Aquí los polos “rústico” y “culto” se funden, transformándose uno al otro para dar nacimiento a una expresión peculiar. Uno de los valores principales del nuevo arte en Cuba es la salida espontánea e interiorizada de lo popular, que se manifiesta de modos muy variados, enriqueciendo la sensibilidad “culta”. Las mejores obras de Kcho provienen como de un estado de gracia que les brinda un toque único. Sólo encuentro un posible paralelo en David Nash, el escultor-leñador inglés que vive en el bosque. Ambas son obras muy ligadas a lo natural. La de Nash más “escultórica”, a pesar de su minimalismo ecológico; la de Kcho más “artesanal”, a pesar de su juego con los formatos tradicionales de colgar y exhibir en una galería.
En el cubano, junto con un sentimiento casi religioso de comunión con la naturaleza, actúa otro de refinamiento artesanal de la materia en bruto, cargada también de simbolismo. Su exposición en el Centro de Arte de 12 y 23 enfatiza en este aspecto hasta llevarlo casi a lo temático. Las piezas forman el mapa de Cuba como trabajos de la muy modesta artesanía popular cubana: una jaba (bolsa)-Cuba, una jaula-Cuba, un papalote- Cuba… La confección de los objetos utilitarios que inspiraron las obras es muy elemental, representan un nivel de acción mínimo sobre la materia prima la naturaleza esta viva aún ellos, hay un equilibrio entre ella y la cultura, entre lo natural y la transformación realizada por el ser humano. Se hallan muy próximos a la poética misma de Kcho, por lo que nada tiene de extraño que él los recree ahora como imágenes. Estos objetos de uso práctico son reconstruidos para funcionar como símbolos, pero empleando los materiales y técnicas reales, proclamando a un tiempo la belleza de su sencillez y una sensibilidad rústica de las materias naturales. Cuba es un país pobre en artesanía popular. Los aborígenes no muy numerosos fueron exterminados ya en siglo XVII. Los negros venían como esclavos, sometidos a la vida carcelaria del barracón. Los españoles y sus descendientes desdeñaban las labores manuales. País-puerto, se importaban muchas cosas de Europa. No se afincó una tradición estético- artesanal. Un ensayista cubano decía hace décadas que hasta teníamos que importar nuestros souvenirs para ofrecer a los turistas. Ahora hacemos algunos, diseñados ex professo, objetos-puta, epítomes de un Kitsch desvinculado de la creatividad vernácula. Kcho los parodia en otra pieza. Poesía de sencillez muy extraña y sutil hacer la Isla como esos pocos útiles de confección popular que nos quedan. Responde al afán de los artistas jóvenes en Cuba por trabajar los símbolos patrios, que ha llenado de vida estos emblemas y ha puesto su simbolismo a actuar en la realidad, sacándolos del mármol. Banderas, escudos, héroes se agitan en el arte cubano, no objetualizados en un presentacisionismo a lo Jasper Johns, sino para expresar cosas sobre la patria, como hace Kcho, volviendo Cuba las cosas cubanas.
Gerardo Mosquera