En ningún lugar como en casa

El Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba presentó En ningún lugar como en casa, una exposición retrospectiva dedicada a tres décadas de producción artística de Kcho, coincidiendo con los 50 años del artista.
La muestra reunió piezas de gran formato realizadas con materiales perecederos —ramas, madera, fragmentos de embarcaciones y estructuras recicladas— que han acompañado la trayectoria internacional del artista. Obras que viajaron por múltiples geografías regresaron a La Habana para ser revisitadas en el espacio simbólico de la nación.
Más que una antología formal, la exposición operó como un ejercicio de retorno. Las piezas, muchas de ellas conservadas celosamente por el artista en su propio entorno doméstico, se reactivaron dentro de una narrativa curatorial que proponía reflexionar sobre pertenencia, memoria, desplazamiento y país.
El contexto histórico y social en el momento de su presentación exigía una lectura profunda sobre la nación cubana. En ese sentido, la retrospectiva no solo revisó una trayectoria individual, sino que planteó una reflexión sobre el imaginario colectivo, la persistencia material y la dimensión ética del trabajo artístico.

Herencia
1989
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Dice Corina Matamoros: “En primer lugar, Kcho como artista arranca con los símbolos patrios en los años 90 y hace su primera bandera con ramas y telas, que al principio le puso Herencia pero todo el mundo le decía La bandera y ese fue finalmente el nombre que quedó. Está hecha con ramas y la bata de casa de la mamá y su pañuelo. Cuando un adolescente hace una bandera como esa, es eterna. Es un símbolo de una nación pero lo es también de su propia vida.”
Esgrime la curadora que Kcho siempre le está hablando a Cuba “¡un jovencito de 20 años, qué madurez tiene para hablarle de tú a tú a un país! Y él pudo. Y pudo hacerlo por la formación que tenía, por la vocación de servicio de sus padres. Yo creo que en ese sentido Kcho nunca ha variado, ha mirado a Cuba también desde la mirada de quien transitó continuamente de La Habana a la Isla de la Juventud (su lugar de nacimiento). Y ese tránsito continuo es algo que lo vincula tempranamente al mar, a nuestra condición de isla; uno de los temas recurrentes en su obra”. (Maribel Acosta Damas)

Lo mejor del verano
1994
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Maribel Acosta Damas – ¿Toda esta obra es nueva?
Kcho– No. Para nada. Aquí hay obras nuevas y hay obras que tienen 30 años.
Maribel A– ¿Y dónde estaban?
Kcho– Estaban guardadas. Hay obras aquí de las que nunca me he separado como Lo mejor del verano, que la ha querido hasta el MOMA…

La peor de las trampas
1990
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Cuando yo hice mi exposición en el Museo Reina Sofía de Madrid en el año 2000, un famoso crítico español me preguntó qué yo iba a hacer con 50 años, si ahora era un chaval y ya estaba exponiendo allí… Yo dije, bueno, espero que la vida me dé la oportunidad de hacer una exposición mejor que en Cuba… ¡yo pensando, porque soy un romántico!!!!
¿Por qué crees que he atesorado estas obras? ¿Porque soy un loco? ¿Porque soy un acumulador compulsivo? ¿Por qué yo he guardado estas obras? Porque estoy convencido que pertenecen a Cuba, de que cuentan una parte tan importante de nuestra historia, que no hacen nada por ahí. Porque he aprendido desde muy chiquito, gracias a muchos factores, el valor de las cosas. Por eso las he conservado. Hoy esa obra está aquí en esta exposición, en este Museo. Ahora hay propuestas de itinerancia por varios países pero hay que hilarlo fino…
Como el garabato se parece a Cuba
1991
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Kcho- (sonríe)… Yo hice esa pieza con 21 años… Estaba sentado en el cuarto, soy fanático de las bibliotecas… leyendo… y de pronto tengo un garabato en la mano… estoy en el medio de esta exploración sobre la insularidad y de pronto me veo con el garabato en la mano, igual a la isla y empecé a reírme, ¡una sonrisa tan agradable!

A los ojos de la historia
1992
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Kcho: Y esta otra obra es A los ojos de la historia. Era el año 91… Recuerda ¡cuántas cosas pasaron! ¡Cuánto cambió el mundo! Esto fue a partir de una investigación muy exhaustiva que hice de un artista que me gusta mucho del constructivismo ruso, Vladimir Tatlin y de su obra Monumento a la III Internacional Comunista, que fue un diseño que nunca se hizo pero la maqueta se convirtió en un símbolo y la subían, la paseaban en los desfiles del 1ro de mayo etc… Cuando llegó el año 91 se jodió la perra, se acabó todo, entonces yo quise hacer algo con esta obra de Tatlin y me puse a trabajar. Cogí ramas de marabú y me di a la tarea de empobrecer a Tatlin, volver criolla la espiral, ¡ya le busqué la solución a mi socialismo!… entonces dije, vamos a colar café ahora en ella… ahí está el colador y convertí la espiral de Tatlin en un colador de café…

La Regata
1993
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Kcho: La regata comenzó así: En el año 93 yo hago esta propuesta a la Bienal de La Habana, que es hacer una regata real en el malecón que se llamaría El balsero de oro. No fue aceptado y de esa idea empiezo a construir una instalación. Cuando yo hice La regata en el año 93 todavía no había pasado la crisis de los balseros de 1994… fue expuesta en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales… Después el Museo de Bellas Artes de Cuba la compra pero se perdieron piezas porque en Artes Visuales la gente se fue llevando los barquitos de souvenires etc… Ella tiene 96 barquitos, yo la empecé a reconstruir y se convirtió en la regata que todo el mundo hoy conoce… con objetos etc… derivó a otra obra…
(...)
MA– Dime todos los pesos de tu isla… la de Cuba…
K– Mira Maribel, tengo 21 años… nadie en Cuba estaba haciendo lo que yo hacía. Aparezco en la escena artística mundial… De pronto te preguntan por Cuba y yo nunca me he escondido para decir lo que pienso sobre Cuba… ¿Sabes la historia de que el día en que el MOMA compró mi segunda obra que me dijeron, por favor, no se lo diga a nadie. Hubo una celebración oculta como si fuéramos unos terroristas. ¿Sabes por qué? Porque hay una ilusión equivocada de que un artista cubano en el MOMA después de Lam tiene que ser un exiliado. No. Soy yo hijo de Fidel… ¡Imagínate que te quieran castigar por eso!… A mí solo me dieron visa para ir a Estados Unidos en 1996. He estado dos veces más. ¿Cómo? Fui con Raúl Castro a la ONU y a lo de la bandera en la embajada cubana allá. No fui a la embajada aquí a pedir visa a que me traten mal, a que me humillen. No me van a ver ahí.

Obras escogidas
1994
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Kcho: Hay una obra mía que se llama Obras escogidas, que está hecha con los libros que me acompañaron durante un largo periodo de mi vida. Tiene libros de la escuela; hay atlas, hay un libro sobre las relaciones políticas Cuba- Estados Unidos… hay un libro de Matemáticas, otro de Física… está Corazón… hay libros llenos de apuntes… Por ejemplo, Corazón está lleno de apuntes… no importa, lo tenía en la mano en ese entonces y ahí dibujé… Entonces tengo esa relación con los libros… A veces sientes que determinados libros ya no los necesitas y entonces los he regalado, a la Biblioteca de la Isla y a otras bibliotecas de distintas partes de Cuba… Hay dos cosas en la vida que compro: materiales de arte y libros.
(mira el libro) … No es lo mismo esto en las manos, que parece una casa con las puertas abiertas, que tiene un olor, una sensación, un peso… Yo paso mucho tiempo en la biblioteca… no es solamente para hacer obra… a veces las cosas las estudias porque hay que hacerlo… El hombre no cambió porque cazó una cabra, cambió porque la pintó en la pared de una cueva… Me gusta mucho descubrir ideas en las ideas de otros. Soy fanático de Fernando Ortiz, en su obra está todo…
MA– ¿Tú descubres más ideas en la literatura o en la misma plástica?
K– Más en la literatura y por ejemplo… mira, me has tocado un punto del que nadie me habla… yo pienso que las ideas están en el aire… no creo que haya ideas inapropiadas porque ya alguien las trabajó… Siempre se lo digo a mis estudiantes cuando he dado clases, que no se sientan atemorizados por los referentes históricos… El mejor ejemplo es el retrato… ¡cómo ha cambiado a lo largo de la historia!… me fijo en las cosas, en las ideas y en la vida de los otros…
(...)
Maribel A: … Me dice Corina Matamoros (es una tarde de sol, en su casa de La Víbora): “Kcho es un artista netamente de la generación de los 90, donde el análisis de la migración es muy importante por los acontecimientos históricos que marcaron al arte… y Kcho le habla a Cuba de tú a tú. Cuba no es una entelequia para él, no es una noción edulcorada de patria…. Entonces modifica la manera en que se valora a Cuba. Y esta exposición es de mucho amor por Cuba, pero no de un amor barato ni incondicional. Es un amor que va por encima de los errores. Es un amor de comprensión y que va a las cosas esenciales, las que Cuba no puede perder, como su independencia. Esta obra demuestra la capacidad que tiene el arte de enseñarnos los mejores caminos de la libertad… sin discursos políticos vacíos. Hablando de él mismo, del mar, de Haití; hablando del amor y de los misterios de una isla, se pueden alcanzar las cosas esenciales, sin retórica innecesaria, con la comunicación de tú a tú. Creo que es fantástico haber hecho esta exposición en este momento. Por esas casualidades de la vida, ha sido el mejor momento”….
Obras expuestas

Herencia
1989Escultura: Madera, sábanas de la Escuela Nacional de Arte, tela azul de un vestido de la madre del artista, ramas, alambre, cordel y tierra.
Lo mejor del verano
1994Instalación: Botes, troncos, cesta, cajas, plástico y metal.
La peor de las trampas
1990Escultura: Madera, cordel, telas, hojas de palma, tierra y machetes.Como el garabato se parece a Cuba
1991Escultura: Rama
A los ojos de la historia
1992Dibujo: Acuarela y carbón sobre papel
La Regata
1993Instalación. Madera, plástico, metal, cerámica y objetos de uso común.
Obras escogidas
1994Escultura: Libros, estructura metálica, mesa de madera, periódico y cordel.